Dice Francesco Tonucci, que “una ciudad con niños es una ciudad buena para todos“. Con esta filosofía han surgido varias iniciativas que promueven rejuvenecer las urbes, dándole protagonismo a los más jóvenes.
Un ejemplo de ellas es la propuesta que nace desde Segovia (España) donde nació en 1999 el programa de educación ambiental “De mi escuela para mi ciudad“.
Empezaron con un pequeño grupo de niños y niñas que llevaron a un pleno municipal sus conclusiones y peticiones para construir una ciudad más amable con los niños, como representantes de cerca de 1000 chicos y chicas que habían participado en la elaboración del Mapa emocional de Segovia.
Buena parte de los niños y niñas que participaron en este pleno municipal pasaron a formar parte del Foro Escolar, como vía permanente de participación de la población más joven en la vida de la ciudad, a través del encuentro y diálogo con la Administración local.
El Foro Escolar de Segovia está formado por un numero variable de chicas y chicos de entre 7 y 14 años, que de forma voluntaria, participan en este órgano de representación infantil y juvenil.
Durante su funcionamiento desde 1999 este grupo se ha consolidado como un órgano abierto a la participación de cualquier escolar que quiera trabajar por la mejora de Segovia, siendo el número de sus componentes variable entre quince y treinta miembros, buscando siempre la máxima representación entre los centros escolares existentes en la ciudad.
A lo largo de estos cinco años de programa han participado hasta un total de veintitrés centros educativos de educación infantil, de primaria y de secundaria de Segovia. Todos estos centros, su profesorado, los chicos y chicas… han puesto su esfuerzo y su ilusión para hacer una ciudad más amable y una sociedad más responsable con el medio en que habitan.
Un buen ejemplo, que tendría verdadero sentido si fuese más dilatado en el tiempo, si ese proyecto fuese parte consustancial de la política de cada ciudad ¿O no?
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