
Desde que a principio de los 90 Maxis publicó SimEarth: The Living Planet, diseñado por Will Wright, muchas cosas han cambiado.
El programa utilizaba la teoría Gaia de James Lovelock. El planeta mismo, incluyendo toda la vegetación y los animales, viven como un gran organismo. Y si algo cambia, ya sea la física o la biología, todo cambia un poco para recuperar el equilibrio. El modelo, muy tosco en la forma tenía un potencial educativo tremendo, de hecho al adquirirlo, llamaba la atención un libro de instrucciones que parecía más bien un manual de ecología.
Desde entonces, no tengo conocimiento de nada parecido en el mercado.
Sim Earth era una simulación para los grandes seguidores de los juegos sim. Un programa con una curva de aprendizaje bastante elevada y un estilo de juego algo seco. Pero en mi opinión, esto no podría haber sido prevenido sin mantener la complejidad.
En la actualidad, los creadores de la serie de los Sims junto con la multinacional BP (¡cuidado!) han creado otro juego en esta misma onda, en el que el protagonista es el cambio climático.
Los jugadores construyen sus ciudades saludables, disponiendo molinos de viento, estaciones de servicio de hidrógeno y edificios “verdes”. Sus decisiones decidirán el clima de su ciudad y si no siguen unas pautas ecológicas la expondrán a desastres naturales por el incremento de dióxido de carbono
La contaminación también afectará la salud de la población, y la calidad de vida, y todo ello enfocado al público joven para poder observar los efectos de nuestras acciones con modelos y con gráficos más que impresionantes.
Via TreeHugger



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