En el día que no hubo guerras no había nada que contar.
El día que la Tierra no tembló no había nada que decir.
Si no hay asesinatos se produce un mutismo ensordecedor.
Sin terrorismo se apagan los sonidos y las voces.
La realidad enmudece cuando no hay nada bueno que contar.
Bendito silencio.
….gritemos ahora ¡Viva la vida!
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