Durante unos meses he estado trabajando con mis alumnos la problemática ambiental de la ciudad y como resultado final tienen que entregarme:
- un monográfico con una serie de especificaciones que resuma su investigación en forma de pequeño artículo científico.
- una presentación que tendrán que exponer ante sus compañeros como si estuvieran en una ponencia de un congreso.
- un póster científico.
Normalmente tengo un control de los trabajos en forma de diario del trabajo de clase, autoevaluaciones por parte de los alumnos y demás herramientas de evaluación de procesos que no voy a describir. Al intentar valorar cada producto resultante utilizo “rúbricos” que son bastante intuitivos y fáciles de entender por parte del alumnado y muy difundidos entre educadores.
El problema me viene cuando no tengo certeza de la fuente del trabajo, la eterna pregunta del profesor: ¿Lo habrán copiado?
Es cierto que existen varias metodologías para disminuir la estrategia de copia-y-pega tan en boga entre nuestros estudiantes. La mejor de ellas es diseñar los trabajos de manera constructivista, con preguntas originales, con control continuo por parte del docente y con pautas bien definidas para favorecer los derechos de autor. Una vez claro estos preceptos nos quedan algunas herramientas de software para detectar el plagio.
Llevo algún tiempo rondando estas herramientas y he probado varias, algunas de ellas son servicios on-line como PlagiarismDetect o Turnitin y otras es un software propietario como Eve2 (ni se os ocurra adquirirlo, es pésimo y no atienden tus reclamaciones) u otras de lo más variopinto.
La mejor a mi juicio es Plagiarism Detector, que trabaja con un sistema efectivo, rápido y te ofrece informes muy completos tras el escaneo de prácticamente todos los formatos de documentos posibles, entre ellos presentaciones y documentos de texto (doc, rtf o pdf) con estadísticas y gráficos muy intuitivos.
Tras la corrección de los monográficos, supuso toda una sorpresa descubrir y desentrañar cada uno de los trabajos que me habían entregado mis alumnos…sobre todo para ellos. De esta forma y utilizada con fines educativos, y no punitivos ni “policiales”, no les queda más opción que replantear la forma de acceder a la información, releerla y adaptar los documentos encontrados…que era de lo que se trataba.Un buen invento.

