En la primera entrega de Parque Jurásico, David Attemborough, hacía del mecenas que subvencionaba todo el increíble parque temático: un viejecito encantador que repetía incesantemente y con aire infantilode eso de que “aquí no hemos reparado en gastos“, como queriendo decir que el hecho invertir una gran suma de dinero tenga que generar necesariamente un producto sin igual.
En este congreso impresionante en muchos sentidos me ha dado la sensación de estar oyendo el eco del simpático abuelo con su letanía “aquí no hemos reparado en gastos…aquí no hemos reparado en gastos… aquí no hemos reparado en gastos…“.
No quiero ser agorero, ni quitarle un pelo de mérito a todos los que de una forma u otra han intervenido, ni siquiera a la necesidad de celebrar este encuentro; pero ya sea por deformación profesional o por otros motivos no puedo más que hacerme una serie de preguntas:¿El producto final ha sido el mejor de los posibles para la enorme inversión que se ha hecho?; ¿Se han cubierto nuestras expectativas?; ¿Se podría haber hecho de otra forma?; ¿No hubiese sido mejor un congreso más doméstico y reducido?;¿Qué beneficios añadidos ha tenido que nos hayamos desplazado desde distancias considerables hasta Granada para el congreso presencia que no hubiesemos podido tener desde nuestras casas?.
Creo que el formato ha sido perfecto para darle empaque y relevancia a la Educación y las TIC, y especialmente para la proyección virtual del mismo, de manera que se ha podido llegar a un número enorme de personas que no han podido desplazarse resultando una magnífica vía de difusión de propuestas educativas; sin embargo los que hemos venido como asistentes presenciales nos hemos quedado con la sensación de ser meros espectadores sin posibilidad real de interactuar con el resto de los asistentes ni con los ponentes.
Lo decía de una manera muy gráfica una compañera durante la pausa para el café “si sólo estoy aquí para mirar, para eso me quedo en zapatillas en mi casa y veo las ponencias tumbada en mi terraza a través de Internet y no me hubiera tenido que desplazar 300 Km y gastarme una pasta“.
Decía ayer uno de los ponentes que “enseña mejor el que más necesita aprender“, y sinceramente creo que todos los que durante estos días hemos compartido las jornadas estábamos ávidos de aprender de los demás. Con este grado de motivación hace que sea muy difícil ponerle algún pero a un encuentro de esta naturaleza y que estas sinergias de gente con inquietudes no sirva para seguir formándonos, pero me da la sensación que se nos han escapado algunas cosas importantes…¿Estamos abocados a la virtualidad total?.
Quizá tengamos que pensar, como también se ha comentado en estos días, que muchas veces hace falta “menos tecnología y más pedagogía“. Espero que la tecnología no nos haga perder el encanto de compartir en grupos pequeños nuestras inquietudes, nuestros miedos y descubrimientos.
Y sí, sigo pensando que lo pequeño es hermoso. ¿Y lo grande?: este congreso, en el que no se ha reparado en gastos.
PD: Después de mi ponencia, en el tiempo del café, una compañera me hizo una pregunta: ¿No suponen las TIC un alejamiento de la realidad del mundo, y por lo tanto, una separación del mundo natural?. Con este presupuesto, si fuera así, las TIC nunca podrían ser una buena herramienta para hacer Educación Ambiental, pero de eso hablaremos otro día.
Comparte esto














