 |
 |
 |
 |
 | Características |
|
|
|
|
Existen posturas encontradas en torno a si la ciudad puede ser considerada un auténtico ecosistema. Con arreglo a la definición básica de este concepto, la ciudad cumple los requisitos mínimos para ser considerada un ecosistema, aunque resulte muy peculiar por una serie de razones:
|
|
|
|
|
 |
a) Bajo nivel de integración de sus elementos;
|
 |
b) Autorregulación escasa;
|
 |
c) Predominio de los procesos físicos frente a los biológicos;
|
 |
d) Gran dependencia de recursos provenientes de fuera del sistema.
|
|
|
|
Todos estos rasgos son consecuencia de la especial naturaleza de la ciudad: el ecosistema urbano es un medio adaptado a las necesidades de la especie humana (es artificial) y, en consecuencia, los restantes componentes de la biocenosis son el fruto de la invasión reciente; en estas condiciones es lógico que exista un bajo o muy bajo nivel de integración (salvo en el caso de la especie humana) y escasa presencia de procesos biológicos (por lo general, mucho más complejos) frente a otros de tipo físico (de igual manera, dominan los fenómenos estocásticos frente al determinismo). De hecho, el proceso que prima en el poblamiento de la ciudad es la invasión sucesiva de nuevos organismos.
La ciudad (para el humano, pero también para las restantes comunidades de organismos) es un sistema desequilibrado, que requiere la continua importación de recursos (alimentos y energía). No existe autorregulación porque se trata de un ecosistema consagrado al consumo y, en términos ecológicos, escasamente productivo. Este carácter incorpora nuevos elementos de inestabilidad bien conocidos en forma de flujo de desechos o residuos que no pueden ser reciclados o reabsorbidos por el propio sistema generando un nuevo factor abiótico exclusivo de la ciudad moderna: el alto nivel de contaminación ambiental. Pero la dependencia del exterior no invalida la categoría de ecosistema. Ninguno de los naturales lo es; todos dependen al menos del sol y/o del resto de la Biosfera en mayor o menor medida. La inviabilidad del ecosistema urbano es una consecuencia de su desequilibrio y falta de autogobierno. Las especies oportunistas o pioneras (r-estrategas) encuentran las mismas (sino mayores) posibilidades que en otros ecosistemas muy perturbados en los que a consecuencia de fenómenos abióticos (un incendio, charcas temporales, etc.) se producen vacíos competitivos que no pueden llenar, al menos en sus fases iniciales, las especies k-estrategas, por ser especies muy ‘integradas’ en su ecosistema, característica que falta entre los componentes de la urbe.
La característica ecológica más evidente de las ciudades es que ofrecen a sus habitantes humanos un ambiente completamente nuevo y enteramente diferente a cualquier otro de los que se encuentran en la Tierra. Constituyen un ecosistema tan distinto como un bioma totalmente nuevo. Por tal razón han producido un tipo nuevo y especial de adaptación cultural humana, incluyendo una nueva tecnología. La novedad sobresaliente es la organización social altamente desarrollada, tan característica de los grandes grupos sociales muy organizados; la innovación tecnológica sobresaliente se sitúa, quizás, en el campo del transporte y se centra en la invención de la rueda. Hasta la aparición de las ciudades el transporte de bienes (o de personas) no tenía casi importancia para las poblaciones humanas.
Biológicamente la ciudad no representa más que un nuevo medio, adaptado a las necesidades de la especie humana, y no a las especies vegetales y animales. Es por tanto un medio extraordinariamente agresivo para la vida, diferenciándose plenamente del medio rural que lo circunda, por cuanto, los parámetros ecológicos son radicalmente distintos.
En la actualidad la vida de la ciudad depende para su misma existencia de un sistema de transporte eficaz y muy complejo. De manera que el ambiente urbano ha generado muchos de los logros más típicos y extendidos, culturales y tecnológicos, de la humanidad
La relación que existe entre el hombre y su entorno es muy compleja. Cada una de las partes de una urbe influye sobre el resto de manera que existe una interrelación continua en la dinámica del sistema urbano. Cualquier cambio en uno de los elementos que constituyen ese entramado puede generar alteraciones en otros.
De todos modos, hay ciertas características que, tomadas en conjunto, confieren unicidad al ecosistema urbano, que se pueden resumir como sigue :
|
|
|
|
|
 |
Importación y canalización de agua
|
 |
Acumulación y aislamiento de materiales procedentes de la construcción, así como alteraciones de la topografía provocadas por movimientos de tierras a gran escala y por obras.
|
 |
Aumento de la contaminación aérea, acuática y terrestre
|
 |
Espacio estructurado muy heterogéneamente
|
 |
Los factores antes mencionados y el gran número de núcleos de condensación en el aire, debido al alto grado de contaminación ambiental, provocan un cambio en el equilibrio térmico, que se materializa en forma de "isla de calor" y en el efecto invernadero.
|
 |
Desde el punto de vista de la sociedad y población humanas, el ecosistema urbano concentra una alta productividad de información, conocimientos, creatividad, cultura, tecnología e industria, entre otros que exporta a otros sistemas.
|
 |
La ciudad es un sistema abierto, es decir, no es autosuficiente y necesita materiales y energía del exterior. Esto se puede constatar en el estudio de flujos, interacciones e intercambios.
|
 |
Desde el punto de vista biológico, el ecosistema urbano exhibe una muy baja productividad y, por ende, una gran dependencia de su entorno.
|
 |
Utilización y consumo de energía secundaria a gran escala. El ecosistema urbano llega a consumir enormes cantidades de energía. Aún más, el sistema urbano es aquél que multiplica muchísimas veces la demanda energética a medida que el hombre es reemplazado por la máquina, con la correspondiente demanda de materiales. Podemos comparar la ciudad con una isla que recibe entradas de materiales y energía. Algunas se acumulan dentro de la ciudad o se transforman en material que tiene que salir en forma de desechos. Algunos materiales son consumidos directamente por sus habitantes, otros se utilizan para construir edificios o para generar productos manufacturados.
|
 |
Los sistemas urbanos producen una desmesurada cantidad de desechos, que deben ser metabolizados por el entorno, el cual ya sufre el impacto de la demanda energética y de materiales. Tierra, agua y aire se utilizan como disolventes de los desechos. Como resultado, el ecosistema urbano se convierte en un sistema de fuerte impacto sobre el ambiente físico y humano y su amplia zona de influencia se extiende desde un entorno inmediato hasta millares de kilómetros de distancia.
|
 |
A diferencia de los ecosistemas naturales, en las ciudades el hombre es el que plantea las alteraciones a su libre albedrío. Puede eliminar vegetación o promover zonas verdes, pavimentar suelos o construir edificios....En estos lugares la dinámica del ecosistema está sensiblemente alterada, y por ello normalmente se evita utilizarlo para explicar el funcionamiento de los ecosistemas, ignorando que puede ser muy útil en la Educación Ambiental. La expansión urbana implica profundos cambios en la ocupación del territorio y el uso del suelo, de carácter netamente conflictivo y con implicaciones económicas basadas en la especulación.
|
 |
Otra diferencia con los sistemas naturales es que el hombre actúa rápidamente y de forma irreversible generalmente. Predomina la actividad consumidora del hombre; pequeña producción primaria y empobrecimiento en las poblaciones de organismos detritívoros. Además existe un marcado descenso de especie animales y vegetales autóctonas y un aumento de especies oportunistas, de zonas meridionales.
|
 |
El transporte, basado en un gran consumo de energía, comporta la acumulación de materiales, que perturban el ciclo de los ecosistemas. La ciudad importa toda clase de recursos, los metaboliza a medias y acumula sus residuos, porque nadie quiere pagar el precio de retorno. El hombre no es solamente el constructor de utensilios, sino también el productor y acumulador de residuo. La polución, como transporte desequilibrado, representa un freno sobre los ciclos naturales que el hombre con sus otras invenciones tiende a acelerar. Esto hace que los ecosistemas urbanos constituyan sistemas inestables, frágiles y de alta vulnerabilidad, tanto desde el punto de vista ambiental como del socioeconómico.
|
 |
Sin embargo, la característica más singular del ecosistema urbano es su dimensión humana, con todos los aspectos inherentes a la población: culturales, sociales, psicológicos, económicos, sociopolíticos, etc. Cuando se descuidan estos aspectos de la realidad, tan importantes para la calidad del ambiente, puede llegarse a interpretaciones y conclusiones equivocadas, y por ende, a planificación y gestión mal encaminadas.
|
|
|
|
Lo urbano es una realidad creciente, en franca expansión. Como ecosistema, es frecuentemente ignorado, cuando no rechazado, por naturalistas, ecólogos y biólogos en general. Su naturaleza ‘artificial’ -como si la especie humana no formara parte de la Naturaleza-, su rápida expansión y la agresividad que ésta implica contra otros ecosistemas circundantes promueven sentimientos de franco rechazo. Sin embargo, el medio urbano, desde una perspectiva biológica, presenta una serie de características y posibilidades que lo convierten en un interesante objeto de estudio.
Resumidamente, podemos citar:
|
|
|
|
|
 |
a) Históricamente es el más moderno de los ecosistemas conocidos. La especie humana estaba lejos de aparecer sobre el planeta cuando surgieron todos los restantes ecosistemas. Por primera vez tenemos la oportunidad de documentar, desde el principio, la génesis y desarrollo de un ecosistema.
|
 |
b) Como cualquier otro ecosistema, el urbano, ofrece una serie de oportunidades a las especies y limita otras; es decir, abre un abanico de posibilidades, nuevos caminos por los que ciertas especies prosperan gracias a la explotación de determinadas habilidades o capacidades latentes (‘preadaptación’), frente a otras que se perderán irremisiblemente.
|
 |
c) La consecuencia inmediata del punto anterior es que el ecosistema urbano, generará nuevas especies, si dura lo suficiente. Sus características abióticas son tan especiales, tan marcadamente diferentes de las presentes en cualesquiera otros ecosistemas, que previsiblemente ‘producirán’ en las especies colonizadoras modificaciones morfológicas y ecológicas que darán lugar a nuevos taxones. Las ciudades deberían ser consideradas como zonas de adaptación o campos de experimentación evolutiva.
|
 |
d) En contra de la idea generalizada de pobreza faunística, el ecosistema urbano es rico en especies, especialmente en artrópodos. Tal es la diversidad de organismos ‘synurbanos’, es decir, que coexisten con el hombre en el medio urbano, que las ciudades han sido propuestas como centros de ‘creación’ y conservación de la biodiversidad del planeta.
|
|
|
|
Queda un argumento más en favor del estudio del ecosistema urbano: su inevitabilidad. En efecto, cualquiera que sean los criterios estéticos de la especie humana -tan sujetos a la moda, tan volubles-, la ciudad es un hecho que, nos guste o no, está ahí y salvo extinción catastrófica que borre al menos a la mayor parte de la población mundial, estará ahí durante mucho tiempo. Desde el punto de vista científico, la ecología urbana tiene tantas posibilidades y retos como cualquier otra disciplina biológica.
|
|
|
|
 |