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 | Importancia de los bosques |
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No cabe duda, por lo tanto, de la necesidad de estrategias de conservación de la biodiversidad desde las ciudades y en las ciudades.. Sin embargo para el urbanita, el tema verde urbano, ya sean parques, árboles en las calles, patios o jardines, terrazas verdes o incluso macetas en los balcones, constituye un elemento más de los paisajes de la ciudad construida y tiene esencialmente una vertiente estética y de uso recreativo. Por parte de ecologistas y desde ciertas instancias públicas se defiende el uso de plantas autóctonas en el verde urbano, por su robustez en relación al clima local (no necesitan tanto riego y consumo de agua como otras) y con relación a las plagas. En el capítulo 11 se habla sobre la importancia de la naturaleza en la ciudad; el papel ecológico del entorno verde se relaciona con la permeabilidad del territorio a plantas y animales.
Por otra parte, las zonas verdes como recursos dotacionales exigen, para satisfacer la demanda de los ciudadanos, de un determinado nivel de cobertura territorial (por habitante o por vivienda) y de unas adecuadas condiciones de accesibilidad para su uso y disfrute.
En general, resulta desaconsejable expandir zonas verdes con las siguientes características:
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– Un absoluto predominio de los pavimentos asfálticos y escasez de arbolado;
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– Una función de escaparate (estrechos recintos ajardinados que rodean o están dentro de vías de denso tráfico, y son poco accesibles o agradables para la estancias de los ciudadanos); y
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– Un escaso y poco cualificado equipamiento y mobiliario, lo que favorece su ocupación habitual por usos incompatibles (por ejemplo, aparcamientos ilegales), o propicia su rápido deterioro.
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Problemas relacionados con la planificación
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La ambigüedad y el carácter cambiante del concepto de zona verde en el planeamiento.
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La aplicación del estándar de 5 metros cuadrados por habitante para calcular el déficit de este tipo de dotaciones, se realiza de forma muy heterogénea , lo que puede dificultar la detección de las necesidades existentes.
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Se consideran indistintamente a las zonas verdes en sentido estricto (es decir, a las plazas, parques y jardines arbolados), junto con otros espacios libres no arbolados (playas, paseos marítimos, márgenes fluviales, recintos feriales, explanadas, bulevares y plazas de cemento).
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La necesidad de adaptar el diseño y equipamiento de las zonas verdes a sus funciones potenciales y a las demandas actuales de los ciudadanos.
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Escasez de utilización de las zonas verdes como recursos estratégicos para la educación y formación ambiental en el medio urbano. Se pueden incorporar itinerarios botánicos de uso escolar o divulgativo, pequeños jardines botánicos, casas de oficios, aulas verdes municipales, escuelas taller de oficios relacionados con el medio ambiente, o huertos escolares y/o familiares. Otras nuevas tendencias de las modernas zonas verdes consisten en la integración de las mismas con funciones museísticas y expositivas, o el diseño de zonas verdes adaptadas a ciudadanos con minusvalías físicas o psíquicas.
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La profusión de zonas verdes de baja calidad constructiva, visual y ambiental. La multiplicación de zonas verdes que presentan formas y superficies exclusivamente duras. Aunque puede justificarse por sus menores costes iniciales y de mantenimiento, empobrece la calidad ambiental de tales dotaciones y sus efectos positivos sobre el medio urbano circundante.
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El relativo aislamiento y la falta de conexión entre las diferentes zonas verdes. La moderna concepción de los espacios libres y zonas verdes urbanas y periurbanas ha de comprender no sólo la red de parques, sino también un conjunto de «pasillos verdes» que los comuniquen entre sí, y permitan el desplazamiento de la fauna silvestre y de los ciudadanos en medios alternativos al automóvil (carriles-bici y/o itinerarios peatonales). Red lineal que puede servir para otras funciones tales como preservar paisajes de alto valor (por ejemplo, márgenes de riberas fluviales), aminorar el impacto de determinados usos de infraestructuras (márgenes de redes de transporte), o mejorar el funcionamiento del clima urbano (favorecimiento de corrientes de aire, etc.).
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