 |
 |
 |
 |
 | Especulación urbanística |
|
|
|
|
Para las explotaciones minerales se abren enormes cicatrices en forma de carreteras interminables, caminos y ferrocarriles. Se construyen presas que inundan ingentes extensiones de selva y bañan el mundo verde de los bosques en el nombre del progreso eliminando tribus de indígenas que vivían apaciblemente.
Pero no hace falta que nos vayamos lejos. “¿Cómo se puede comprar o vender algo que no es nuestro?”, decía el Indio Seatle, extrañándose de que el Jefe - Presidente de los EE.UU. le propusiera comprar las tierras. “La Tierra es nuestra madre …”. Sin embargo, hoy día, la práctica de comprar hectáreas o inmuebles de suelo, y venderlos revalorizados, se ha convertido en uno de los negocios más rentable de los últimos tiempos. Las plusvalías generadas (diferencia entre el precio de compra y el precio de venta) han servido para conformar auténticas fortunas al calor de una práctica que, las más de las veces, iba acompañada de oscuras recalificaciones de terrenos, información privilegiada, y abusos de poder.
El auge del turismo y la demanda interna producida a finales de los noventa, llevaron a que de casi dos millones de viviendas iniciadas entre 1997 y 2000, más de un millón, estuvieran situadas en zonas costeras, mostrando así la desconexión entre la compra de la vivienda y el uso de la misma.
Se ha llegado a niveles en los cuales, el metro cuadrado de suelo residencial rústico en nuestro país presenta un valor similar al metro cuadrado urbano en el resto de Europa. Así una política de expansión territorial se ha visto complementada con una estrategia de demolición de las viviendas y una nueva construcción de inmuebles más caros.
Las explosiones inmobiliarias acarrean un incremento del precio de la vivienda, que tiene el efecto de revalorizar el patrimonio de los propietarios de dichas viviendas, a la vez que empobrece y dificulta el acceso de los no propietarios de a las mismas. En una provincia como la de Málaga en la que 60.000 familias (unas 250.000 personas) están por debajo del umbral de la pobreza, este panorama resulta desolador, y se presentan situaciones de exclusión social que no se afrontan con la debida seriedad. Y los pobres lo son cada vez más.
|
|
|
|
 |