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Plagio

¿Qué es el plagio?

“El plagio es el hecho de copiar o imitar fraudulentamente una obra ajena; particularmente, una obra literaria o artística” . Es una falta moral que puede llegar a ser grave dadas las condiciones que envuelven el caso: la importancia de la persona que plagia, la calidad del documento plagiado, la dificultad de reconocerlo, la cantidad de material plagiado son varias de las circunstancias que darán al plagio la medida de su gravedad. En el medio educativo, escuelas primarias y hasta universidad, el plagio siempre es grave porque va precisamente contra una de las normas que dan la esencia a la educación: la búsqueda de la verdad y de la justicia, porque roba ideas, imágenes, proyectos a otro. Esta dimensión es desconocida por muchos que ven en esta práctica una falta menor que se justifica sencillamente. Es importante mostrar, instruir y educar para que el plagio sea desterrado de las malas prácticas de la vida estudiantil.



¿Por qué ocurre el plagio?

Encontrar una respuesta tentativa a esta pregunta puede conducirnos hacia soluciones diferentes de acuerdo a las causas encontradas. Varias son las causas que originan esta falta. La pobreza intelectual o de creación ante la exigencia de producir un trabajo conduce a la copia de un trabajo semejante producido por otro. La pereza intelectual conduce al mismo resultado. Una razón moral (o inmoral) que es la simple falta de respeto por el otro es otra de las causas que encaminan hacia al plagio.

¿Es el plagio una falta común?

Sí, lo es. Y en el ámbito académico de la enseñanza secundaria cada vez más. Pero no es una razón suficiente para dejar de lado esta lacra social. Más aun, parece que la generalización del uso de Internet desde la escuela primaria ha producido un crecimiento significativo del plagio. Los niños plagian textos extraídos de las páginas de Internet. Encontramos este mismo fenómeno en las escuelas secundarias, preparatorias y, desgraciadamente, también en la facultad y el postgrado y hasta en los trabajos de tesis. El mal se ha extendido hacia todos los acimutes. Esta generalización del problema pone a los educadores ante una cuestión difícil: ¿cómo erradicar o cómo corregir el plagio o cómo, en algunos casos, castigar al plagiario? He ahí una buena cuestión.


¿Cómo reconocer el plagio?

Para el maestro, más en estudios avanzados, no es fácil detectar el plagio. Es tanta la literatura accesible, son tantas las páginas de Internet que el profesor no puede estar informado al detalle de todas las posibilidades de plagio. Cuando el educador sospecha el plagio, por ejemplo, porque el alumno cita a autores que no se leen en la materia o a autores demasiado difíciles para él o que sólo son publicados en otros idiomas que el alumno no domina, ¿qué hacer?

Una primera acción es ciertamente asegurarse de que existe tal falta. Uno de los mecanismos puede ser el solicitar al estudiante la bibliografía citada en su trabajo. Si hay plagio, probablemente, no tendrá tales documentos y deberá reconocer que copió un trabajo ya publicado. Otra puede ser solicitar la traducción de uno o dos párrafos de una obra citada en otro idioma. La imaginación del maestro-educador le indicará otras opciones Aquí es donde, de nuevo, es oportuno pensar en el intercambio académico entre los docentes e investigadores para alcanzar metas más altas de educación y preparación para la vida.



Acciones que pueden llevarse a cabo

La primera acción es ciertamente educativa. Desde la primera infancia, la escuela primaria debe crear un ambiente de creatividad donde el niño aprenderá a pensar por sí solo. Pensar es una actividad que no es excesivamente difícil pero a la que no se nos educa. Más adelante los educadores deberán recurrir a métodos didácticos como es el copiar efectivamente un texto y comentarlo. De esta forma se distingue claramente en la mente del estudiante la función y el lugar que ocupan estas dos facetas del aprendizaje.

La copia de un texto puede hacerse más formativa cuando el alumno debe traducir el texto y luego añadir su comentario. Convendría que en todos los programas de los cursos apareciera una nota acerca de esta falta.

Por ejemplo sugerimos el texto siguiente extraído de la tradición académica de Gran Bretaña:

“¿Qué es el plagio? Es otro nombre dado a la trampa y el mayor pecado académico. El plagio es la práctica de utilizar la palabras de otro y hacerlas pasar como suya.

Si Ud. cita algo como una oración palabra por palabra, debe poner las comillas y hacer la referencia correspondiente. Si siente la tentación de parafrasear una fuente (por ejemplo cambiando sólo las palabras difíciles o ordenando de nuevo la oración), resista la tentación.

Si Ud. considera que alguien ha expresado una idea de tal suerte que no puede ser mejorada, entonces póngala entre comillas, aun si son seis o más frases.

Si tiene más de un caso en el que debe poner entre comillas en un ensayo, entonces Ud. no está haciendo bien su trabajo y requiere pensar más acerca de lo que está haciendo” .

Cuando nos encontramos con el plagio, la primera acción es de relación personal. Un diálogo debe establecerse entre el educando y el profesor. En este diálogo aparecerán los valores éticos y las razones por las que el plagio no debe existir. El educador mostrará también que puede haber una debilidad intelectual o de la voluntad que deberá ser subsanada. Es la ocasión para el maestro conducir más eficientemente al alumno a su verdadero desarrollo. Cuando la acción plagiaria se repite, hay que pasar al castigo. Camino que debería evitarse porque es el menos educativo, pero la falta demanda una reparación. El castigo puede ser personal: copiar cierto número de páginas, de preferencia aquellas que se refieran a los valores, porque así se produce una reflexión sobre la ética..



Dimensión legal del plagio

La protección jurídica de la creación intelectual es un tema que ha ido tomando relevancia, ya que es cada vez mayor la conciencia social de que el autor debe obtener un beneficio económico de ello, pero además se debe cuidar su obra de posibles alteraciones, agregándose los derechos morales que el autor al respecto tiene de esta manera, existen diversos acuerdos internacionales a través de los cuales se ha ido presionando a los países a establecer reglas claras de protección a la propiedad intelectual. El artículo 2 del Convenio que establece la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) la define como aquellos “...derechos relativos a las obras literarias, artísticas y científicas a las interpretaciones de los artistas intérpretes y a las ejecuciones de los artistas ejecutantes, a los fonogramas y a las emisiones de radiodifusión, a las invenciones en todos los campos de la actividad humana, a los descubrimientos científicos, a los dibujos y modelos industriales, a las marcas de fábrica, de comercio y de servicio, así como a los nombres y denominaciones comerciales, a la protección contra la competencia desleal y todos los demás derechos relativos a la actividad intelectual en los terrenos industrial, científico, literario y artístico."

La propiedad intelectual es también llamada derecho de autor y se distingue de la propiedad industrial. En cada país tienen las suyas.

Sin embargo, van dirigidos a castigar el que alguien haya obtenido un beneficio económico con la explotación de la obra de otro, encontrando difícil ubicación en ello el plagio de tesis o trabajos de investigación destinados a evaluaciones de índole académico, tema que pudiera ser interesante en el ámbito de estas instituciones educativas.

Hace falta regular la protección de derechos de autor en este ámbito y establecer mecanismos de sanción que preserven el derecho de audiencia del involucrado, pero que también hagan efectiva la consecuencia de una acción fraudulenta ante órganos establecidos para ello, teniéndose como objetivo principal el garantizar, desde un inicio, la actuación ética del nuevo profesional.

No se trata de aplicar alguna fórmula de educación o de adiestramiento. La situación vivida con los plagios merece ser atendida como problema social y ético. La educación en la familia y en el escuela es el camino para crear nuevas costumbres. Sin embargo, a veces es necesario atender casos específicos de la vida diaria del estudiante y del profesor. Reconozcamos que ante el plagio nos encontramos desarmados por lo que estas breves reflexiones pueden ser la ocasión de un debate más amplio sobre este tema.




Para saber más



EDUTEKA tiene un material sobre el plagio muy interesante
Este texto [23 KB] del Dr. Hugh S. Pyper (traducción Julia Banwell, Northumbria University) puede dar luz sobre la problemática.


Carteles anti-copia

Se podrían utilizar algunos de estos carteles en clase, después de comentar con el alumnado la importancia de no copiar.

CARTEL   DESCRIPCIÓN   DIBUJO  
Cartel 1:   No te dejes llevar: Se original con tus trabajos
 
Cartel 2   No seas bruto: Hay más cosas que cortar y pegar
 
Cartel 3:   Se original: Evita el plagio 


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